
La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en los procesos educativos y en la vida cotidiana exige nuevas formas de aprendizaje, reflexión y adaptación. Esta fue una de las principales ideas expuestas por el padre Camilo Bernal, vicepresidente de la Organización Corporación Minuto de Dios, durante la Cuarta Jornada de Inteligencia Artificial realizada en el Minuto de Dios, donde destacó la necesidad de comprender estas herramientas y aprovechar sus posibilidades sin perder de vista el papel central del ser humano.
Para Bernal, el desafío no consiste en resistirse a los avances tecnológicos, sino en aprender a utilizarlos de manera consciente. Su planteamiento propone superar los temores relacionados con la posible sustitución de las capacidades humanas y avanzar hacia una apropiación de la IA que esté acompañada de responsabilidad, formación y reflexión ética.
La innovación como parte de la identidad del Minuto de Dios
La apertura a nuevas ideas y la búsqueda de soluciones creativas forman parte de la trayectoria de la Obra El Minuto de Dios. De acuerdo con el padre Bernal, esta disposición a innovar tiene sus raíces en el pensamiento de su fundador, el padre Rafael García Herreros, y en la convicción de que las personas participan activamente en la transformación de su entorno.
“Somos cooperadores de la obra creadora de Dios”, afirmó el vicepresidente, al explicar la relación entre estos principios y la incorporación de nuevas tecnologías. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial representa una oportunidad para fortalecer las capacidades de las personas y promover nuevas formas de colaboración.
El propósito, explicó, no debe limitarse a que cada individuo aprenda a utilizar herramientas digitales por su cuenta. También es importante avanzar hacia la creación de comunidades que trabajen con agentes de inteligencia artificial, capaces de apoyar tareas, organizar información y contribuir al desarrollo de proyectos colectivos.
Aprender a utilizar la IA para aprovechar su potencial
Uno de los obstáculos para incorporar la inteligencia artificial es el temor a sus consecuencias o la dificultad inicial para comprender su funcionamiento. Frente a esta situación, el padre Bernal plantea que la mejor respuesta es dedicar tiempo a experimentar, aprender y descubrir las posibilidades que ofrecen estas tecnologías.
En su explicación, los agentes de IA no deben entenderse únicamente como programas que reciben información y devuelven respuestas predeterminadas. Su utilidad también depende de las instrucciones que reciben, del contexto que proporciona el usuario y de la manera en que se orienta el proceso para obtener resultados pertinentes.
El sacerdote señala que el aprovechamiento de estas herramientas requiere desarrollar habilidades para formular preguntas, organizar contenidos y construir instrucciones claras. Aunque la experiencia inicial puede generar dificultades, el aprendizaje progresivo permite reducir el tiempo dedicado a determinadas tareas y concentrar mayores esfuerzos en el análisis, la creatividad y la toma de decisiones.
La enseñanza necesita adaptarse a los nuevos escenarios
La transformación de los procesos educativos ante el avance de la inteligencia artificial fue otro de los asuntos centrales de la jornada. Bernal advirtió que los estudiantes están incorporando estas herramientas con rapidez, lo que plantea a los docentes el reto de actualizar sus metodologías y comprender las nuevas dinámicas de aprendizaje.
El uso de la IA para elaborar trabajos académicos obliga a revisar las estrategias tradicionales de enseñanza y evaluación. En lugar de limitarse a prohibir estas tecnologías, el padre Bernal propone incorporarlas de manera orientada al trabajo pedagógico, de modo que los estudiantes aprendan a utilizarlas y comprendan sus alcances.
“Hay que enseñarle a los estudiantes con tranquilidad y en la clase tienen que hacer ejercicios”, señaló. Su propuesta apunta a que las instituciones educativas generen espacios prácticos en los que profesores y alumnos puedan explorar las herramientas, contrastar sus resultados y discutir las respuestas que producen.
Este enfoque supone avanzar hacia un modelo en el que el docente no se limite a transmitir contenidos o evaluar la reproducción de información, sino que acompañe la construcción del conocimiento. El diálogo, el análisis colectivo y la capacidad de argumentar adquieren así una importancia creciente en el aula.
Pensamiento crítico y responsabilidad en el uso de la tecnología
La facilidad con la que la inteligencia artificial produce respuestas no significa que sus resultados sean siempre correctos. Por eso, el padre Bernal considera fundamental enseñar a los estudiantes a examinar la información, identificar posibles errores y evaluar la pertinencia de las soluciones propuestas por estas herramientas.
“Hay que enseñar a entender el problema, a buscar la solución y a ver si esa solución que plantea el agente de IA tiene sentido”, enfatizó. Esta reflexión pone el pensamiento crítico en el centro del proceso educativo y recuerda que las respuestas generadas por sistemas tecnológicos necesitan ser verificadas y comprendidas antes de ser utilizadas.
La formación en inteligencia artificial también debe estar acompañada de principios éticos que orienten su aplicación. La responsabilidad, el juicio propio y la capacidad de reconocer los límites de la tecnología son aspectos esenciales para evitar que la facilidad de acceso a la información sustituya el análisis personal.
Al cierre de la Cuarta Jornada de Inteligencia Artificial, el padre Camilo Bernal reiteró la importancia de asumir estos cambios mediante el aprendizaje permanente y una actitud abierta a la innovación. Su planteamiento invita a las instituciones educativas, los docentes y la sociedad a explorar las posibilidades de la IA sin renunciar a los valores humanos, con el propósito de convertir los avances tecnológicos en herramientas para fortalecer la educación, el trabajo colaborativo y el bienestar de las comunidades.