De la formación a la acción: nanoinnovaciones con IA que le cambian el pulso al aula

En UNIMINUTO, la innovación educativa no ocurre en un laboratorio lejano ni en discursos grandilocuentes: sucede ahora en el aula, en la práctica diaria, en pequeños giros pedagógicos que mueven estructuras completas. Lo que hoy se ve son nanoinnovaciones con impacto real: estudiantes que aprenden a comercializar con apoyo de inteligencia artificial, grupos de emprendimiento que afinan sus modelos de negocio con agentes inteligentes y procesos de escritura académica que se fortalecen con experiencias más dinámicas.

Una nanoinnovación, en esencia, es eso: una semilla concreta que nace de un reto pedagógico y que, al multiplicarse en las manos de cientos de docentes, puede transformar la enseñanza desde dentro. En este caso, esas semillas no surgieron por azar, sino como resultado de una apuesta institucional por fortalecer capacidades docentes mediante iniciativas como Impacto Maker adelantada con Google.org, Estrategia País y AtlanttiCO y el curso de Enseñanza y Aprendizaje con IAG, desarrollado en alianza con Arizona State University.

 

Cuando la formación se vuelve acción

La historia de fondo es poderosa: la formación dejó de ser una meta para convertirse en punto de partida. Desde ahí empezaron a aparecer experiencias que enriquecen la práctica docente y que también, inspiran a toda la comunidad Minuto de Dios a repensar cómo enseñar y cómo aprender en tiempos de inteligencia artificial. 

La profesora María Constanza Escobar, por ejemplo, integró HERA, un agente conversacional basado en IA, en el curso de Emprendimiento para acompañar a sus estudiantes en tres momentos decisivos: idear, crecer y escalarEl resultado ha sido un proceso formativo más autónomo, en el que los estudiantes ganan claridad sobre sus modelos de negocio y toman decisiones mejor fundamentadas. Como ella señala: “La IA optimiza tiempos y facilita la retroalimentación oportuna, igualmente, potencia la autonomía y el pensamiento crítico de los estudiantes cuando se orienta adecuadamente”.

 

Aprender sin miedo

También está la experiencia de la profesora Lady Valenzuela, quien convirtió la enseñanza de las normas APA en una dinámica interactiva inspirada en ¿Quién quiere ser millonario?, apoyada por inteligencia artificial. Lo que antes podía sentirse rígido o complejo, pasó a ser un espacio colaborativo, participativo y mucho más cercano para sus estudiantes. Y en ese camino, como ella misma reconoce, también hubo una transformación personal: “Aprendí que vencer el miedo a estas herramientas abre posibilidades para transformar la práctica pedagógica, haciendo del aprendizaje una experiencia más accesible, participativa y significativa tanto para los estudiantes como para mí”.

 

IA con territorio

Desde otro escenario, el profesor Luis Javier Paz llevó la IA al terreno concreto de la comercialización rural inteligente mediante un Laboratorio Maker que conecta aprendizaje y realidad productiva.Allí, los estudiantes pasan de la idea al prototipo y de la propuesta a la estrategia, construyendo soluciones con potencial de mercado sin perder el anclaje humano ni contextual.Él lo resume así: “Aquí el ‘aprender haciendo’ cobra sentido. El uso de herramientas de inteligencia artificial está facilitando mucho el proceso, ayudando a generar propuestas más rápidas, creativas y mejor estructuradas, sin perder el enfoque humano y contextual”.

 

Escribir mejor, pensar mejor

En esa misma línea, la profesora Beatriz Amador propuso el uso de asistentes digitales para fortalecer la escritura académica a partir de la revisión guiada de textos. La estrategia mejora la calidad de la producción escrita, e impulsa algo más profundo: autonomía, criterio y una relación más reflexiva con la tecnología. Su voz lo deja claro: “La IA tiene un gran potencial para fomentar la autonomía de los estudiantes al escribir y corregir sus textos, además su uso crítico puede ayudar a fomentar prácticas pedagógicas innovadoras mediadas por tecnologías automatizadas siempre y cuando sean mediadas por la reflexión”.

 

Una red que transforma

Estas experiencias revelan que la inteligencia artificial, por sí sola, no transforma la educación; lo hace cuando entra al aula guiada por una intención pedagógica clara. En UNIMINUTO, esa combinación entre formación docente, experimentación y propósito está consolidándose como una red viva de profesores que, desde su práctica cotidiana construyen una nueva manera de enseñar y aprender.

Para conocer más experiencias sobre cómo la IA está transformando nuestras aulas:  

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