La integración de las regiones, el bienestar emocional y la construcción de comunidad serán algunos de los ejes de la edición número 14 de los Juegos Nacionales de UNIMINUTO, que se realizarán del 1 al 4 de octubre en Villavicencio. Durante cuatro días, estudiantes de diferentes sedes del país participarán en competencias de fútbol, fútbol sala y voleibol, en categorías femeninas y masculinas, en un encuentro que busca fortalecer los vínculos entre quienes hacen parte de la institución.
Más allá de los escenarios deportivos, la iniciativa representa una oportunidad para reunir las distintas realidades que conviven en UNIMINUTO. Así lo explicó Fabián Pinto, integrante de la Dirección Nacional de Asuntos Estudiantiles y Bienestar, quien destacó la diversidad territorial de las delegaciones participantes. “Es una muestra representativa de cada lugar de Colombia donde UNIMINUTO hace presencia. Estudiantes de El Bagre, Mitú, Urabá, Villavicencio y de todos los lugares de Colombia donde hay un pedacito de UNIMINUTO vienen, teniendo como excusa el deporte, que es un momento muy importante para nosotros”, afirmó.
La programación responde a una apuesta institucional por promover espacios de encuentro que contribuyan a la convivencia y al cuidado de la salud mental. Desde esta perspectiva, el deporte se entiende como una experiencia que permite compartir, reconocer el esfuerzo de los demás y encontrar alternativas para afrontar las dificultades cotidianas. “Es una estrategia creada para que el sistema se reúna alrededor del deporte, la sana convivencia, el valorar el esfuerzo del otro y la salud mental. Son situaciones que en algún momento nos pueden agobiar, pero que el deporte nos ayuda a sanar”, señaló Pinto.
El valor de encontrarse más allá de la competencia
Uno de los principales propósitos de los Juegos Nacionales es demostrar que el deporte universitario también se construye a partir de la solidaridad, el respeto y el reconocimiento de las diferencias. Para Pinto, la importancia del encuentro no radica exclusivamente en los resultados o en quién obtiene una victoria, sino en las relaciones que surgen entre estudiantes que, aunque pertenecen a una misma institución, viven experiencias distintas según sus territorios.
“En UNIMINUTO no desarrollamos competencias o competidores de alto rendimiento. Damos un espacio a la dimensión del deporte, que es importante para los seres humanos, pero no nos interesa competir por competir. Nos interesa que tú, que estás en el Caribe y vienes de Barranquilla, te encuentres con alguien de Pasto”, expresó el funcionario.
Esta visión busca que cada edición deje aprendizajes que trasciendan los días de competencia. Compartir con compañeros de otras sedes permite ampliar perspectivas, conocer nuevas realidades y construir relaciones que pueden mantenerse incluso después de finalizar la formación académica. En ese proceso, el respaldo entre delegaciones adquiere un significado especial, pues demuestra que la identidad universitaria también se fortalece cuando los estudiantes acompañan los logros de quienes vienen de otras regiones.
Pinto destacó que la salud mental tendrá un papel fundamental durante las jornadas, como parte de una experiencia integral de bienestar. “Vamos a ver en los juegos personas de otras sedes apoyando a otras sedes en las finales, y eso hace parte del ecosistema universitario. Ese ecosistema debe estar fortalecido con asuntos de salud mental, que para nosotros en estos juegos va a ser fundamental”, indicó.
Un esfuerzo institucional para hacer posible el encuentro
La organización de los Juegos Nacionales requiere una operación logística y financiera que permita garantizar la participación de las delegaciones. Para esta edición se proyecta la presencia de cerca de 784 estudiantes en las competencias, junto con más de 85 personas de acompañamiento, además de los equipos de comunicaciones y otros integrantes de la organización. En conjunto, la participación institucional en Villavicencio rondará las mil personas.
El desplazamiento, el alojamiento, la alimentación, los uniformes y la programación hacen parte de los componentes que debe coordinar UNIMINUTO para desarrollar el evento. Según Pinto, la institución asume buena parte de los gastos, con el propósito de facilitar que los estudiantes puedan participar sin que los costos de la experiencia representen una barrera.
“Es un esfuerzo financiero gigantesco, porque los estudiantes que van a los Juegos Nacionales prácticamente solo llevan dinero para comprar sus souvenirs y, de pronto, algún antojito. Desde que el estudiante se sube al bus, el transporte es asumido por UNIMINUTO”, explicó.
La apuesta, por tanto, no se limita a organizar un campeonato, sino que contempla las condiciones necesarias para que los jóvenes vivan una experiencia de integración, representación institucional y bienestar. La inversión también refleja la importancia que la institución atribuye a las actividades que complementan la formación académica y favorecen el desarrollo personal de sus estudiantes.
Villavicencio, escenario de integración y representación universitaria
La realización de los Juegos Nacionales también generará actividad económica en Villavicencio, particularmente en sectores como la hotelería, el transporte y los servicios asociados a la llegada de las delegaciones. A esto se suman las actividades públicas previstas durante el encuentro, que permitirán acercar a la comunidad local a la dinámica deportiva y universitaria.
Al mismo tiempo, los participantes asumirán el papel de representantes de sus sedes y de la institución ante las comunidades que los reciben. Para Pinto, el comportamiento y la convivencia de los estudiantes forman parte de la huella que deja UNIMINUTO en cada territorio que visita. “Por donde pasa UNIMINUTO queda un recuerdo grato de lo bien comportados que son nuestros estudiantes. Es realmente gratificante acompañarlos. Nuestros embajadores de marca”, destacó.
Con esta nueva edición, los Juegos Nacionales de UNIMINUTO reafirman el deporte como un espacio para fortalecer la identidad institucional, promover el bienestar y acercar a estudiantes de diferentes regiones de Colombia. Una experiencia en la que el resultado más importante no se mide únicamente en goles, puntos o medallas, sino también en la capacidad de construir vínculos, reconocer al otro y consolidar una comunidad universitaria más unida.